1. Estudiantes que hacen preguntas; buenas preguntas
No decimos que esto sea consecuencia de un buen clima de aula, pero sí es crucial si hablamos de aprendizaje y, además, el papel de la curiosidad está infravalorado: aunque se ha estudiado, no lo hemos tratado con la suficiente y necesaria profundidad, ni lo apreciamos debidamente entre nuestras/os alumnas/os. Si una unidad temática provoca poca curiosidad, si las tareas no la generan, mal asunto... Muchos profesores y muchas profesoras obligan al alumnado a preguntar cosas, sobre todo al principio de las unidades didácticas y al final de las clases: no se trata de esto, en absoluto. Esta táctica no da resultado, es en vano y desalienta a ambas partes. Hay que enseñar a los niños y las niñas a hacer buenas preguntas
6 pasos para aprender a hacer preguntas: bit.ly/U7SjUz
2. Las preguntas se valoran más que las respuestas
Porque, sí, las preguntas son más importantes que las respuestas: las buenas preguntas conducen al aprendizaje. Tienen valor en sí mismas (lo cual no significa que las buenas respuestas no lo tengan, pero una buena pregunta revela indagación y, a menudo, una respuesta implícita y un proceso constructivo para hallar la incógnita). Es más: es muy recomendable que "premies" ese tipo de acontecimientos y los tengas en cuenta a la hora de poner la (muy sobrevalorada) calificación.
3. Las ideas provienen de muchas fuentes
Ideas para lecciones, para lecturas, para las pruebas objetivas, para los proyectos, para los trabajos... La fibra del aprendizaje del alumnado tiene que surgir desde muchas fuentes. Si todo viene de tí, mal: estás ayudando a matar la curiosidad, dándolo todo hecho. La comunidad educativa, los/as expertos/as (fuera del ámbito educativo; por ejemplo, físicos/as, lingüistas,etc) o el propio alumnado son muy buenas fuentes: un gran cambio en la credibilidad de los contenidos y habilidades impartidos en el aula.
4. Se usan una gran variedad de métodos didácticos y diferentes modelos de diseño de material
Investigación, ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos), estudio de casos, eLearning, flipping classroom... Las posibilidades son infinitas. Ningún método satisface a todos/as los/as alumnos/as: hay que variar y adaptarse a la diversidad del aula. Esa diversidad, además, incide en tus capacidades y habilidades docentes
5. Aulas inmersas en el "mundo real", en la comunidad
No tiene sentido que el aprendizaje ocurrido en el aula no trascienda al "mundo", y que el "mundo" no llegue al aula. Hay que combinar todo: entorno digital y entorno físico, libros, murales, TIC, trabajos manuales... Todo en uno.